Desnudando al COVID: La Dolly del Siglo XXI

Dichas copias virales son una herramienta primordial para conocer los pormenores biológicos del SARS-CoV2.

Omar Josué Rojas Vázquez

A finales del Siglo XX el mundo se conmocionaba con la noticia de la oveja Dolly, el primer animal en ser clonado y que hubiese vivido hasta 2003, hoy en día la manipulación genética es un proceso común, con múltiples usos entre ellos, para aprender a conocer los potenciales virus que puedan desencadenar una pandemia, como la que se encuentra en desarrollo y cuya segunda ola comienza a cruzar el atlántico.

El SARS-CoV2 ha cobrado al día de hoy más de 86,800 vidas en nuestro país y más de 1.13 millones de almas a nivel mundial, el saber como se desarrolla, que variantes genéticas pueden existir y cuales pueden ser sus puntos débiles son detalles primordiales para poder ganar esta guerra que parece no tener fin.

Es por eso que científicos de todo el mundo, sumados al Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España han desarrollado una herramienta primordial para descifrar al SARS-CoV2, generando un clon infectivo a partir de cromosomas artificiales bacterianos, lo que es fundamental para conocer al detalle su ciclo viral, patogenicidad, así como el desarrollo de tratamientos y vacunas atenuadas.

Esta copia del genoma creada a partir de fragmentos sintéticos de ADN, genera un clon del material genético completo ensamblado en cromosomas artificiales que posteriormente introducen en la célula, generando copias del genoma, iniciando así el ciclo de infección y dando lugar a particular virales con potencial infeccioso, dicho proceso es actualmente de los más estables y requiere el uso de un único plásmido para generar virus sintéticos.

Dichas copias virales son una herramienta primordial para conocer los pormenores biológicos del SARS-CoV2, como los factores virales que necesita en su expansión, la forma de identificar dianas terapéuticas, analizar los antivirales nuevos, este modelo es sumamente útil para la manipulación genética del virus, desarrollando sistemas de análisis para determinar la efectividad de tratamientos, ya sean antivirales o vacunas.

Si bien puede tratarse de una herramienta con una ética debatible, cualquier ventaja que se pueda conseguir en este campo de batalla es esencial para llegar al final de esta crisis.