La Alfabetización Digital requiere perspectiva de género, menciona especialista

La población mexicana desconoce los desafíos que las mujeres tienen en la era digital.

Fuente: El Economista

La doctora Claudia Pedraza, especialista en género e investigadora de la Facultad Mexicana de Arquitectura, Diseño y Comunicación en entrevista con El Economista, expone que, “está claro que hay una brecha y en esta pandemia es evidente, por ello el gran reto es pensar en políticas que busquen que los procesos de alfabetización se generen en igualdad de circunstancias”. Ya que la cercanía a la era digital, es decir, los procesos de socialización de las tecnologías, son distintas entre mujeres y hombres, es por ello que la perspectiva de género permitirá visibilizar las diferencias y necesidades específicas.

Las estadísticas en perfiles de personas que hacen investigación se tienen las siguientes:  las mujeres no superan el 30%, mujeres en la industria de producción de tecnologías, no hay más de 20%, o el número de ingenieras es bajo. “Estos indicadores revelan que nuestra forma de acercarnos y motivar el aprendizaje tecnológico es totalmente distinto para la mujer, pero no se ha tomado en cuenta”, menciona la especialista.

Pedraza expresa que se ha buscado resolver la problemática, pero sin considerar a la población objetivo; el Estado, por ejemplo: genera redes gratuitas pero son de mala calidad y no abarca las necesidades, se equipan a las escuelas de computadores pero los profesores no son capacitados, se donan tabletas a las niñas y niños pero los padres no saben cómo acompañarlos en los procesos de aprendizaje. La lógica que las políticas públicas implementan es de arriba hacia abajo.

Agrega que en el caso de las mujeres hay factores que se suman, “la realidad de desigualdad agrava las carencias y la brecha. Pese a que las mujeres acceden a educación y a algunas tecnologías, todavía los sueldos son menores, las mujeres además cumplen con hasta triples jornadas, por su papel de cuidadoras y en general siguen siendo las que enfrentan situaciones de violencia en entornos laborales, espacio público y ahora el digital”.

“Es paradójico que por un lado las tecnologías digitales hayan permitido visibilizar muchas demandas de los movimientos de mujeres organizadas, pero al mismo tiempo, sean violentadas a través de las tecnologías y sean excluidas de éstas de forma estructural”.

Pedraza es contundente: “Hoy lo que se necesita es recuperar la experiencia de las mujeres con las tecnologías”, para diseñar políticas, currículas y procesos de alfabetización acordes a los objetivos, con el fin de generar derechos digitales.

Añade que lo anterior lo han incluido muchos colectivos en espacios no escolares, en los cuales se acerca a las mujeres a las herramientas tecnológicas a través de talleres: niñas que aprenden lenguaje de programación, mujeres capacitadas en redes sociales para la venta de sus productos, grupos de la tercera edad que se contactan con sus familiares, “estos espacios han ensayado algunas metodologías y pedagogías para generar los conocimientos necesarios, esto a su vez no ha sido valorado en sus dimensiones, no se les ven como usos valiosos y esto no es así”.

La especialista concluye que una primera acción es ver y reconocer los esfuerzos no escolarizados y tratar de incorporarlos, comenzar a trabajar en el aprendizaje significativo de estas herramientas para no caer en los riesgos y vicios que también suponen las tecnologías. “Sigue habiendo violencia en los entornos digitales y eso determina qué tan motivada te sientes para utilizar las tecnologías, son muchos elementos que parecería que no van ligados, pero que sí tienen un componente de genero e inciden en lo que uno puede o no hacer con las herramientas tecnológicas”.